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martes,29 jul 2014
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Ser Negro i Disidente en Cuba la Ultima Carta de la Baraja por Tania Quintero Imprimir E-mail

Lunes, 12 de Noviembre de 2012 21:58

El miércoles 8 de noviembre, alrededor de las 2 de la tarde, la abogada y periodista independiente Yaremis Flores Marín salió de su hogar a recoger a su pequeña hija en la casa de la señora que se la cuida. Después iba a visitar a su padre hospitalizado. Pero no pudo recoger a su niña ni visitar a su padre. Fue arrestada en la vía pública por la Seguridad del Estado.


Al conocer la noticia, su esposo, el abogado Veizant Boloy González, y que se supone sepa que el régimen cubano solo atiende las averiguaciones y reclamos acerca de familiares detenidos, junto a la abogada y periodista independiente Laritza Diversent Cambara y el abogado Wilfredo Vallín -quienes también conocen los mecanismos intimidatorios establecidos por las autoridades cubanas- y Antonio Rodiles y su esposa, Ailer González, se personaron en la llamada Sección 21, una dependencia del Departamento de Seguridad del Estado, últimamente muy visitada por disidentes (hasta mi salida de Cuba, el 25 de noviembre de 2003, se iba a averiguar a Villa Marista, cuartel general de la Seguridad del Estado).


No se sabe exactamente qué pasó en el lugar, pero sí que a Boloy, Diversent, Vallín, Rodiles y Gonzáles fueron detenidos y enviados a distintas estaciones de policía de la ciudad. Al parecer, también habrían sido arrestados los que fueron a preguntar si en la estación de Aguilera, en Lawton, se encontraba Laritza. El caso es que sigue sin conocerse el paradero de Yaremis y que Laritza y Veizant, permanecen detenidos. Y no dudo que inventen algo para dejarlos en prisión y juzgarlos.


Entre tanto, Yoani Sánchez, poco después de conocer la noticia de que inmerecidamente fue nombrada vicepresidenta regional de la Sociedad Interamericana de Prensa para Cuba, se personó con dos o tres blogueros más en la unidad policial de la Avenida de Acosta, a reclamar la liberación de Antonio Rodiles (para entonces, la esposa de Rodiles ya había sido puesta en libertad).


Yaremis, Laritza y Veizant llevan ya 48 horas detenidos. Laritza es madre de un niño de 12 años y vive en El Calvario. Yaremis y Viezant son padres de una niña pequeña y residen en Alamar. Además de ser negros, proceden de familias humildes, y han tenido que estudiar y salir adelante venciendo toda clase de prejuicios y obstáculos. Lo normal en Cuba, donde los negros, sobre todo si son mujeres, tienen que esforzarse más.


No son famosos, no tienen padrinos afuera que los apoyen. Yoani Sánchez llegó, alborotó, fue detenida unas horas y es la que enseguida acaparó los titulares.


Laritza, Yaremis y Veizant, que se jodan. Lo mismo piensan de Sonia Garro y su esposo Ramón González, en prisión preventiva desde el mes de marzo, hace 8 meses. Una gran violación de los derechos humanos. Pero a muy pocos eso importa.


Los negros disidentes que fallecen son a quienes dedican algunos titulares. Unas horas o unos días, tampoco demasiado, como ocurrió conMiguel Valdés Tamayo, de 50 años, ex preso político del Grupo de los 75 fallecido el 11 de enero de 2007. Cuando le dedican más tiempo y espacio es porque se le puede sacar lasca, como el caso de Orlando Zapata Tamayo, fallecido el 23 de febrero de 2010.


Es lo que trajo el barco del castrismo machista-stalinista, mayoritariamente dominado por los blancos. Los pocos negros en cargos relevantes los han puesto para tapar la letra. Se acordaron de ellos porque les hacían falta, para mandarlos a Angola, Etiopía, Namibia... Algún día se sabrá el porcentaje de muertos negros y mulatos en esas guerras, cuando Fidel Castro se creía el 'salvador de la humanidad'.


Ojalá que cuando este post salga publicado, ya Laritza, Yaremis, Veizant y los otros arrestados estén en sus casas. Sucios, hambrientos y cansados, pero sin cargos.


Tania Quintero